Contigo en la distancia - La practica tutorial en entorns formativos virtuales.

El sistema de tutoría individualizada de las universidades anglosajonas, por ejemplo, centró su atención en una educación tendiente a asistir al alumno en todo lo relacionado con su formación personal, social y académica. Este tipo de tutpría se caracteriza por: una estrecha relación entre el tutor y el alumno, a lo largo de toda la carrera (relación que en muchos casos continuaba luego de terminada la carrera); la supervisión del aprendizaje a través de procesos evaluativos; la participación activa del alumno, con una actitud crítica en la adquisición de los conocimientos.
El sistema de tutoría en grupo de origen canadiense y que se extendió luego a Francia en la década de los 90, se caracteriza por una intencionalidad eminentemente preventiva ante probables situaciones de fracaso de los estudiantes; focaliza su atención en mantener la motivación de los alumnos, el desarrollo de estrategias de trabajo universitario y de habilidades sociales y comunicativas. En sesiones frecuentes se planifican actividades interdisciplinarias tendientes al desarrollo de habilidades y estrategias en los alumnos, con la participación activa en debates. Los tutores tienen una formación específica, aunque no son precisamente los profesores que desarrollan las materias ordinarias.
Las conocidas tutoría entre iguales consiste en el entrenamiento especializado de un alumno que, bajo la supervisión de un profesor, presta ayuda individualizada a su par. En el mundo educativo de hoy, este tipo de tutorías se extendió ampliamente y son objeto de permanente investigación.
Por último, mencionamos las tutorías de asignatura que actualmente se desarrollan en varias universidades del mundo y en otros niveles del sistema educativo. Cada profesor es tutor (mentor) de un alumno o grupo; la finalidad de la tutoría es asistirlo en todo lo referente a la comprensión de la asignatura, revisar los exámenes y brindar asesoramiento para el desarrollo de trabajos prácticos propuestos en la misma.
La tutoría, en sentido amplio del término, se encuadra en una concepción de “relación de ayuda” (Giordani cit. Lobato, 1997); ayudar es el acto de promover en una persona un cambio constructivo en el comportamiento, ayudar a descubrir nuevos aspectos y nuevas posibilidades en sí mismo, estimular el uso de sus propios recursos y hacer posible un mayor grado de control personal en la actividad a desarrollar. Por tanto, la relación de ayuda consiste en la promoción del proceso de aprendizaje andamiado por la relación interpersonal; una relación, en definitiva, educativa. La tutoría como vínculo de ayuda comporta una pedagogía del acompañamiento. La concepción antropológica de acompañamiento nos da la categoría de encuentro, entendido como hallazgo y relación, basado en el diálogo, similar al modo en que Sócrates desarrollaba su metodología didáctica, la mayéutica, con sus alumnos. El acompañamiento es mediación en cuanto posibilita la toma de conciencia personal acerca de cómo se va construyendo el aprendizaje y favorece el desarrollo de actitudes y conocimientos científicos en el estudiante. El acompañamiento establece una relación de trabajo para colaborar en el proceso de búsqueda y construcción del saber científico y de la competencia profesional del acompañado (Lobato, 1997).
En el escenario de la tutoría presencia, en la cual el vínculo se establece “cara a cara”, en una sincronía espacio-temporal, la confianza mutua entre tutor y alumno es condición de posibilidad del encuentro, siendo fundamental la acogida y la escucha.
